Fundo Casa
Una victoria histórica: la demarcación de las tierras indígenas Sawré Muybu y la resiliencia del pueblo Munduruku.

La firma del decreto declaratorio para la Tierra Indígena Sawré Muybu en Pará, en septiembre de 2024, marcó una victoria histórica para el pueblo Munduruku.Tras décadas de lucha persistente, el reconocimiento oficial de más de 178.000 hectáreas por parte del Ministerio de Justicia es un logro que celebra la resiliencia y autonomía del pueblo Munduruku y se consolida como un hito crucial para la protección de la Amazonía. Para la activista Alessandra Korap Munduruku, este logro simboliza la esencia de su lucha."La importancia del territorio para nosotros radica en toda la vida: el río, el bosque, los niños que dependen de él, los animales y las semillas, que son la cura para nuestros cuerpos", afirmó.
La trayectoria de resistencia del pueblo Munduruku se remonta a décadas atrás, con el inicio del proceso formal de demarcación en 2004. Durante años, enfrentaron constantes amenazas de mineros de oro, madereros y acaparadores de tierras, así como de proyectos de infraestructura a gran escala, como el complejo hidroeléctrico en el río Tapajós. Ante la demora del Estado, la comunidad optó por la autodemarcación, asumiendo la responsabilidad de proteger sus tierras y delimitándolas físicamente, demostrando al mundo que la decisión oficial era una mera formalidad para un territorio que ya les pertenecía.

"Ele dificultou a entrada do governo e garantiu que nós sejamos consultados do nosso jeito, não do jeito deles", explicou o cacique Juarez Saw Munduruku. O protocolo fortaleceu a resistência local e garantiu que as comunidades fossem consultadas em todas as decisões sobre seu território e modo de vida, barrando projetos predatórios e a violação de seus direitos.
Para asegurar que sus voces fueran escuchadas, los Munduruku crearon el Protocolo de Consulta Munduruku, una herramienta fundamental para su autonomía.
El liderazgo femenino fue un factor decisivo en esta lucha. Líderes como Maria Leusa Munduruku y Alessandra Korap desempeñaron papeles cruciales, movilizando a la comunidad, articulando acciones políticas y promoviendo la autonomía de las mujeres. Su labor, apoyada por asociaciones como Pariri y Wokoborun, ha impulsado proyectos de monitoreo territorial y la producción de medicinas tradicionales, reduciendo la dependencia económica de la minería ilegal.
"O Fundo Casa foi como uma mãe para nós", destacou Maria Leusa, reforçando que a parceria viabilizou expedições de autodemarcação, encontros e o desenvolvimento de projetos que fortaleceram a autonomia do povo Munduruku. A gestora de programas do Fundo Casa, Maíra Krenak, enfatizou a importância da demarcação de terras indígenas para a sobrevivência física e espiritual desses povos, além de proteger a floresta contra o desmatamento e outras atividades predatórias.
«Nos enfrentamos a muchos desafíos, pero seguimos luchando», afirmó Maria Leusa, quien, junto con Rozeninho Saw Munduruku, recibió el Premio Ecuador de las Naciones Unidas por su resistencia contra las represas hidroeléctricas.
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